Interesante experiencia...
Elegimos como metodología de trabajo para edificar este
vínculo entre cuerpo y territorio,
representar el cuerpo como un mapa.
Denominamos mapa fantasmático corporal a esta representación que cada uno hace
de
su cuerpo, teniendo como referencia una superficie territorial real o
imaginaria.
Este procedimiento permite espacializar la imagen inconsciente del cuerpo.
Pasado,
presente, futuro transitan en recuerdos, sensaciones que adquieren dimensión,
forma,
color, en la representación del mapa.
Decimos fantasmático porque el cuerpo que el mapa revela cabalga entre la
materialidad
corporal, anatómica, biológica y las fantasías depositadas en él.
Tiene una organicidad propia. Puede llegar a tener el cerebro en los pies, la
lengua de
otro, o la muñeca de la infancia en las mejillas. Es revelador de fantasmas,
donde el
cabalgamiento entre cuerpo de realidad biológico y cuerpo de la fantasía, del
deseo, es
inseparable, hay empalme corporal-fantasmático que el trabajo corporal tendería
a
rescatar.